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| País | Nueva Zelanda |
| Capital | Wellington |
| Diferencia Horaria | Trece horas más con respecto al GMT. |
| Moneda | Dólar de Nueva Zelanda |
| Superficie | 270.534 kilómetros cuadrados |
| Clima | Templado oceánico, variable con la latitud y la altura: subtropical en el norte, nieve en el extremo sur y en la región montañosa del centro. |
| Población | 3,6 habitantes. |
| Composición étnica | |
| Idioma | El idioma oficial es el maorí, aunque el más hablado es el inglés. |
| Religión | 25% anglicanos, 18% presbiteranos, 16% católicos, el resto otras. |
| Sistema de gobierno | Estado independiente en el ámbito de la Commonwealth con un gobernador general. |
| Fronteras políticas |
La forman un grupo de islas que se extienden 1.600 kilómetros a través del Pacífico Sur, equidistantes a su vez de la Línea del Ecuador y del Polo Sur. Su territorio incluye las islas de Chatham, Kermadec, Tokelau, Auckland, Antipodes, Snares, Solander, Bounty y la dependencia de Ross en el Antártico.
Nueva Zelanda tiene dos islas principales, la del Norte (North Island, 115.000 kilómetros cuadrados) y la del Sur (South Island, 151.000 kilómetros cuadrados), que están separadas por el Estrecho de Cook. Tan sólo las separan 32 kilómetros en su distancia más corta y no hay más de 120 kilómetros desde cualquier punto de la isla al mar. En el extremo más meridional se encuentra la Isla de Stewart, de 1.700 kilómetros cuadrados. La superficie total del país es de 286.105 km cuadrados. La costa, con numerosas bahías, puertos y fiordos es muy larga con relación a la masa de tierra que abarca la superficie de las islas.
La isla meridional está recorrida de norte a sur por los Alpes Neozelandeses. En Nueva Zelanda, además de volcanes extintos como el famoso monte Egmont, aún se conservan otros en plena actividad como el Ruapehu. Las glaciaciones del Cuaternario cortaron profundos valles que se han recubierto con lagos o fiordos, y de aquellas épocas en la isla se conservan extensos glaciares.
A diferencia de sus vecinos los australianos, que acostumbran a comer una mayor mezcla de platos de distintas culturas (por la cantidad de inmigrantes que provienen de otros países), y que han incorporado especialidades a base de canguro y cocodrilo, la cocina neozelandesa se caracteriza por una marcada impronta inglesa. Desde el popular "fish and chips" que los ingleses han exportado a todo el mundo, hasta el cordero asado.
Si en lugar de degustar los platos más famosos de la cocina neozelandesa le apetece comer sobre la marcha los productos del país, podrá alquilar un coche y refrescarse comprando frutas en los puestos montados en el arcén de las distintas carreteras. La mayoría de ellos no posee permiso de venta, motivo por el que las autoridades suelen merodear por los alrededores.
Y, por supuesto, no debe abandonar la isla sin probar la comida maorí, llamada hangi, consistente en una variedad de platos de carne y pescado acompañados de kumara, una patata dulce. Todo esto se cuece en hornos hechos en la tierra o de forma natural, aprovechando las corrientes de vapor, por lo que resulta muy distinto a todo lo que se haya probado antes. Con el kiwi, la fruta más conocida internacionalmente y muy rica en vitaminas, los neozelandeses lo cocinan de todas las maneras habidas para hacer riquísimos postres.
El pavlova es un postre típico que, además de fruta, incorpora crema batida fresca y merengue. Los vinos, con un sabor muy similar a los caldos europeos, son un tipo de bebida muy cotizada en algunos restaurantes, pudiendo llegar a alcanzar precios desorbitados. En Nueva Zelanda encontrará refrescos, zumos de frutas, así como las bebidas más frecuentes (incluyendo licores).
En el centro de las principales ciudades y en los lugares de vacaciones, así como en los aeropuertos internacionales, se puede ahorrar el monto de los impuestos si se efectúan las adquisiciones en las tiendas de "duty free" (libre de impuestos). Si se es un comprador exigente, le recomendamos visitar las tiendas de los museos y galerías donde encontrará productos de calidad realizados con un gusto excelente y un cuidadoso diseño.
Por otra parte, la gran importancia de la ganadería ovina del país se traduce en que las prendas de lana resultan compras imprescindibles por su calidad y precio. Aunque la variedad es amplia, destacan sobre todo los jerseys, abrigos y alfombras tejidos a mano, con un gran surtido de colores muy característicos de la zona. También son recomendables los objetos de cuero y las prendas de vestir de ante, muy bien confeccionadas. Recuerde siempre que este país es uno de los mayores productores del mundo de pieles de bovino.
Las joyas talladas en una especie de jade, el greenstone, representan casi siempre motivos maoríes. Si se aprecia el valor decorativo y artístico de la madera, se puede optar por pequeñas tallas con imágenes tradicionales, puesto que llevarse a casa una piragua puede resultar algo complicado, aunque siempre tendrá la posibilidad de recurrir a cajas para plumas, mazas de gala, herramientas y una infinidad de objetos.
En los alrededores de Auckland, Wellington y Nelson encontrará diversos utensilios realizados en cerámica. No obstante, recuerde que, como norma general, los productos más baratos se hallan más lejos de los centros turísticos.
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